Jorge Estévez.- Delegado de ISCOD en República Dominicana
El fenómeno de la migración haitiana hacia la Republica Dominicana ha sido una constante durante todo el siglo XX y el XXI, al principio hacia el sector azucarero, pero actualmente dirigido principalmente hacia el sector de la construcción. Este proceso migratorio se ha enmarcado en las relaciones generales entre ambos gobiernos, que han pasado por momentos de conflicto y de buena vecindad, lo que ha determinado que las políticas migratorias del gobierno dominicano se han movido entre momentos de permisividad e intentos de regulación (sobre todo en el sector azucarero), alternados con momentos de represión y menor permeabilidad ante esta población.

Actualmente, existen posturas enfrentadas entre sectores gubernamentales y de la sociedad civil con respecto al reconocimiento del rol económico de esa migración y en cuanto a las medidas necesarias para reconducir estos flujos y mejorar las condiciones de vida de los y las migrantes haitianos y los dominicano haitianos.
De forma particular, la situación de estos trabajadores y trabajadoras migrantes en la Republica Dominicana es precaria y de pobreza en la mayoría de los casos (como denuncian organizaciones internacionales como el PNUD, OIT, Banco Mundial o Amnistía Internacional), siendo excluidos del acceso a los servicios sociales, sometidos a abusos por parte de funcionarios y empleadores y con tremendas dificultades para poder legalizar sus estatus, algo que afecta también a los hijos de migrantes haitianos nacidos en República Dominicana, que están marcados por los estereotipos y por el rechazo de ciertos sectores dominicanos como forma de reafirmar la identidad “dominicana”.

A estos problemas se añaden otros como un analfabetismo de doble carácter, ya que muchos no saben leer ni escribir en su lengua de origen ni en su segunda lengua, el español. La falta de capacidades técnicas y de nuevo la falta de estatus legal en la Republica Dominicana hacen que no puedan ejercer ni reclamar de forma efectiva sus derechos sociales (salud, educación, formación técnica profesional, seguridad social, entre otros).
Debido a estas circunstancias, ISCOD trabaja, junto a Alas de Igualdad, organización dominicana, con la población haitiana migrante en la Republica Dominicana a través de un convenio con la Agencia Española de Cooperación Internacional y Desarrollo (AECID) y un proyecto financiado por la Junta de Castilla y León, ambos destinados a mejorar las capacidades individuales y colectivas de estos trabajadores y trabajadoras, ubicados principalmente en el sector de la construcción y la agricultura, con la intención de ampliar este trabajo al colectivo de vendedoras en el comercio informal de origen haitiano.
Los ejes principales de este trabajo, que se viene llevando a cabo desde hace dos años son:
el fortalecimiento de organizaciones de trabajadores y trabajadoras de origen haitiano, para que puedan ser insertadas dentro de las organizaciones sindicales dominicanas y así defender los derechos de sus miembros.
La mejora de capacidades de dichos trabajadores y trabajadoras a través de la formación profesional, programas de alfabetización, sensibilización sobre derechos laborales y un sistema de legalización de estatus, todo ello a través de de los tres Centros Guía con que cuenta Alas de Igualdad en la Republica Dominicana, donde además se presta asesoramiento a estos trabajadores y trabajadoras.
Después del terrible terremoto ocurrido en Haití el martes 12 de enero, la situación de los y las haitianas se ha vuelto peor si cabe de la que existía en el país anteriormente (el mas pobre del hemisferio Norte y América Latina), por lo que se prevé que los movimientos migratorios hacia la Republica Dominicana aumenten considerablemente, frente a lo cual, desde ISCOD tendremos que fortalecer la prestación de servicios para estos nuevos y nuevas trabajadoras migrantes, así como iniciar junto a las organizaciones de trabajadores y trabajadoras haitianos programas de recuperación del empleo, reconstrucción y fortalecimiento de las instituciones sindicales (ya que uno de los principales problemas que enfrenta Haití y que ha dificultado en gran manera la gestión de la ayuda humanitaria es la falta de institucionalidad), organizaciones que deben contribuir a construir un nuevo futuro mejor para el pueblo haitiano.